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Centro Mexicano de Sindonología (Estudios de La Sábana Santa)

La Síndone y la comunicación de Dios con los hombres
por Gerardo Halbinger v. K.

La Síndone es una fuente interminable de maravillas. En este artículo deseo compartir algunas reflexiones compiladas de muchos autores, tratando de estructurarlas con relación a la Sábana Santa para resaltar algunos aspectos de la comunicación de Dios con los hombres.
1.Dios envió a su propio Hijo,
Dios habló por medio de su Palabra,
Dios se ha revelado en su imagen,
quiere decir que Dios es una realidad comunicable.

Los diversos títulos que se otorgan a Jesús expresan de diversas maneras que Éste es comunicación de Dios.
Como Hijo, es la comunicación de vida del Padre.
Como Palabra, es la comunicación de sus designios.
Como Imagen, es la comunicación de la estructura divina.
En estas expresiones hay una necesidad de expresar esta realidad: Dios no es alguien que no se comunica; no es alguien cerrado sobre sí mismo; no es alguien como estéril, muerto.
La Biblia dice:
Dios es amor,
Dios es comunicación,
Dios es donación,
Dios es misterio, que quiere decir intimidad de nosotros para con Él;
Dios no es un absoluto autosuficiente y cerrado,
sino que es un absoluto de comunicación.
Si Dios es comunicación, si Dios es un absoluto de amor, es el amor total, perfecto, la comunicación total, perfecta.
El ama eternamente,
se comunica eternamente,
habla eternamente,
se refleja a sí mismo eternamente.
Nosotros no tenemos por esencia ser comunicación. Somos seres mezclados de comunicación e incomunicación. Somos espíritu y materia; somos amor y egoísmo; somos cerrados y abiertos. Por eso tenemos momentos de comunicación y momentos de no comunicación; tenemos momentos de palabra y momentos de silencio; momentos en que hacemos hijos y momentos en que no hacemos nada, sino más bien devoramos los hijos de los otros, y los propios; tenemos una imagen, pero la imagen no representa adecuadamente lo que somos, y no acabamos de ser capaces de representarnos. Si pudiéramos comprender lo que puede ser un amor total, alguien que es todo amor; una comunicación total, alguien que es todo comunicación; una palabra total, que expresara todo lo que hay, comprenderíamos qué es la Trinidad: Tres en una sola realidad comunicada totalmente.
Son Dios tanto el Uno como el Otro y el Otro. Porque cuando la comunicación es total, todo lo que tiene el Padre lo tiene el Hijo, y el Padre no se queda con nada que no le dé al Hijo. El Evangelio de San Juan manifiesta estas palabras de Jesús: "No tengo nada que el Padre no me haya dado"; «todo lo que tiene el Padre me lo ha dado a mí»; «el Padre y yo somos una misma cosa»; "quien me ve a mí, ve al Padre".
Si pudiéramos imaginar un amor total, si pudiéramos darnos del todo al que amamos, de manera que yo fuese el otro, y el otro fuese yo, comprenderíamos lo que son el Padre y el Hijo y el Espíritu. El Padre es tan Dios como el Hijo, y el Hijo es tan Dios como el Padre; y el Espíritu que es la comunión que hay entre ambos, es tan Dios como el uno y el otro. No hay más. Es el amor total, la comunicación total. Esta comunicación íntegra, total, irradiante hacia todo lo creado, en esencia, a la humanidad, se llama teológicamente PERIJÓRESIS.
2.Antes Dios hablaba por medio de los profetas, personas intermediarias entre Dios y su pueblo elegido. La relación entre Dios y los hombres no era directa y el respeto hacia Dios era tan grande, que ni siquiera se atrevían a pronunciar su nombre. Por esto se referían al “4 letras”. Todavía en la actualidad sigue prohibido pronunciar su nombre en el judaísmo.
3. Pero con Jesús, Dios habló por medio de su Hijo («en persona», porque el Hijo es «de la misma sustancia del Padre»). Porque al darnos Dios Padre, como nos dio, a su Hijo –que es una Palabra suya, que no tiene otra-, todo nos lo habló junto y de una vez en toda esta sola Palabra.
San Pablo quiso inducir a los hebreos a que se aparten de aquellos modos primeros y tratos con Dios de la ley de Moisés, y pusieran los ojos en Cristo, quien manifestó a su Padre.
Dios ha hablado, ha roto el silencio que muchos pensarían que le es propio y se ha comunicado personalmente con una humanidad que, desde siempre, ha sentido la nostalgia del paraíso, del diálogo cercano y amigo con un Dios que conversa con los habitantes del Edén».
El milagro de la encarnación de la Palabra cambió al mundo. Desde Jesucristo, nada es igual. Dos mil años después sigue interpelando a los espíritus como ningún otro. La Palabra ha roto el aislamiento de los hombres, les ha hecho prójimos los unos de los otros, les ha donado el sentido de la fraternidad, consecuencia de su condición de hijo.
4. El misterio de Belén nos revela al Dios-con-nosotros, alDios cercano a nosotros; Él está cerca de nosotros porque ha tomado sobre sí nuestra condición, eligiendo ser en todo como nosotros, menos en el pecado, para hacer que nos convirtamos como Él. La alegría cristiana brota por lo tanto de esta certeza: Dios está próximo, está conmigo, está con nosotros, en la alegría y en la tristeza, en la salud y en la enfermedad, como amigo y esposo fiel. Y esta alegría permanece también en la prueba, en el sufrimiento mismo, y permanece, no superficialmente, sino en lo profundo de la persona que se entrega a Dios y confía en Él.
Punto de partida es la comunicación que Dios hace de su persona al querer «revelarse a sí mismo y poner su tienda entre los hombres, convivir con ellos como un amigo»
5. Jesús fue anunciado muchos siglos antes de su nacimiento a través de los profetas. Cuando estaba a punto de nacer, fue dada a conocer su llegada de una forma nueva (inesperada) al mundo: en la bóveda celeste, en una conjunción planetaria especial, a través del planeta Júpiter, que representa la realeza, en la constelación de Piscis, que representa la casa de Israel.
6. Jesús encarnó en una virgen de unos 15 años de edad, como estuvo profetizado.
7. La pareja de la Virgen, el futuro San José, con el que se iba a desposar próximamente, le iba a abandonar, viéndola embarazada, si no es por un sueño que le hace comprender la situación.
8Y la Palabra se hizo carne»
9. ¡Los hombres sabios acudieron a la cita! (Aunque todavía no comprendían la divinidad de Jesús). Humanamente es muy difícil entender el hecho de que el Hijo de Dios todopoderoso nazca en un humilde establo. Aquí se distingue cómo Dios se manifiesta a todo el mundo desde su nacimiento, y no solamente a los judíos.
10. Cristo es la traducción griega del hebreo Mashiah, Mesías, y ambos significan «ungido». Jesús aceptó ser identificado con el Mesías esperado, pero no con la idea que el judaísmo había acabado por hacerse del Mesías. En la opinión dominante del judaísmo, el Mesías era visto como un líder político y militar que liberaría a Israel del dominio pagano e instauraría con la fuerza el Reino de Dios en la tierra. Jesús tuvo que corregir profundamente esta idea, compartida por sus propios apóstoles, antes de permitir que se hablara de Él como Mesías. Vino a mostrar el concepto correcto de Mesías: La salvación vendrá del sacrificio de sí, de «dar la vida en rescate por muchos», no de la eliminación del enemigo.
11. De tal manera, de una salvación temporal se pasa a una salvación eterna
12.De una salvación particular –destinada a un solo pueblo- se pasa a una salvación universal, al rechazar el pueblo “escogido” a su salvador y se aplaza “su turno”, mientras el cristianismo avanza por el mundo.
13.Jesús se comunicó con los hombres con sus palabras, que son las palabras del Padre y se encuentran en la Biblia. Escucharlas y seguirlas es indispensable para creer en Jesús.
14.Dios se comunicó primero. Se reveló como Palabra de Dios en un acto personal de Dios, uno y trino, que ama, y por ello habla, y habla al hombre para que reconozca su amor y le corresponda. Dios Padre envió a su Hijo, la Palabra eterna, que alumbra a todo hombre, para que habitara entre los hombres y les contara la intimidad de Dios. Lo hace para abrir al hombre inesperados horizontes de verdad y de sentido. Él creó al hombre con la capacidad de comunicarse con Él, inclusive con la necesidad de Él.
15.La Palabra de Dios está hecha para influenciar y guiar la vida del hombre. Escuchar la Palabra de Dios implica permitirle que escrute los sentimientos de los corazones, inclinándolos hacia el bien y purificándolos de aquello que es pecaminoso. Se desarrolla la confianza en la potencia transformante de la Palabra en el corazón de quien la escucha. Comunicándose al hombre pecador, que sin embargo está llamado a la santidad, Dios lo exhorta a cambiar la mala conducta. A través de la gracia del Espíritu Santo, la Palabra de Dios toca el corazón del pecador arrepentido y lo lleva a la comunión con Dios en su Iglesia. La conversión de un pecador es causa de júbilo en el cielo.
16. A la Palabra de Dios se le deben reconocer todas las cualidades de una verdadera comunicación interpersonal, como por ejemplo, una función informativa, en cuanto Dios comunica su verdad; una función expresiva, en cuanto Dios hace transparente su modo de pensar, de amar, de obrar; una función vocacional, en cuanto Dios interpela y llama a escuchar y a dar una respuesta de fe.
17. Cuando Dios se revela, el hombre tiene que responder por la fe. A Él, que hablando se da a sí mismo, el hombre escuchando se entrega entera y libremente. Esto implica una respuesta plena a una propuesta de total comunión con Dios y de adhesión a su voluntad, de parte de la comunidad y de cada uno de los creyentes. A esto, en teología se le llama “espiritualidad”.
18.En los Libros Sagrados, el Padre, que está en el cielo, sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos. “Así será la palabra que salga de mi boca. No volverá a mí con las manos vacías sino después de haber hecho lo que yo quería, y haber llevado a cabo lo que le encargué”. Is 55,11
19.En la Palabra de Dios la Iglesia descubre cuál es el plan de Dios sobre sí misma, sobre el mundo de los hombres y de las cosas.
20.Cristo está presente en su Palabra, pues cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura, es Él quien habla
21.La Palabra de Dios ha de ser comunicada a todos, también a quienes no saben leer.
22.A Dios hablamos cuando oramos, a Dios escuchamos cuando leemos sus palabras.
23. Es necesario, en particular, que la escucha de la Palabra se convierta en un encuentro vital, en la antigua y siempre válida tradición de la lectio divina, quepermite encontrar en el texto bíblico la palabra viva que interpela, orienta y modela la existencia.
24. Para los Padres de la Iglesia el texto bíblico debe ser objeto de un cotidiano "rumiar". Cuando el hombre se inicia en la lectura las divinas Escrituras —reflexionaba San Ambrosio— Dios vuelve a pasear con él en el paraíso terrestre. Y Juan Pablo II afirmaba: «La Palabra de Dios es la primera fuente de toda espiritualidad cristiana. Ella alimenta una relación personal con el Dios vivo y con su voluntad salvífica y santificadora. Por este motivo la lectio divina ha sido tenida en la más alta estima. Gracias a ella, la Palabra de Dios llega a la vida, sobre la cual proyecta la luz de la sabiduría que es don del Espíritu».
25. Se vive la vida según el Espíritu en proporción a la capacidad de hacer espacio a la Palabra, de hacer nacer el Verbo de Dios en el corazón del hombre. En efecto, noes el hombre quien puede penetrar en la Palabra de Dios, sino que sólo ésta puede conquistarlo y convertirlo, haciéndole descubrir sus riquezas y sus secretos y abriéndole horizontes con sentido, propuestas de libertad y de plena maduración humana.
26. Dios se manifiesta en manera tanto gratuita cuanto directa, orientada a establecer una relación interpersonal de verdad y de amor con el hombre y el mundo que ha creado. Él se revela a Sí mismo en las realidades visibles del cosmos y de la historia «con obras y palabras intrínsecamente ligadas», mostrando así una «economía de la revelación», o sea un proyecto que mira a la salvación del hombre y con él de toda la creación. Resulta así revelada al mismo tiempo la verdad sobre Dios, uno y trino, y la verdad sobre el hombre, que Dios ama y desea hacer feliz, verdad que alcanza el máximo esplendor en Jesucristo, el cual es, al mismo tiempo, mediador y plenitud de toda la revelación.
27. Jesucristo utilizó las parábolas para comunicarse: Los discípulos se acercaron y preguntaron a Jesús: « ¿Por qué les hablas en parábolas?» Jesús les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos, no. Porque al que tiene se le dará más y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran, y no ven; oyen, pero no escuchan ni entienden. Este es un pueblo de conciencia endurecida. Sus oídos no saben escuchar, sus ojos están cerrados. No quieren ver con sus ojos, ni oír con sus oídos y comprender con su corazón. Pero con eso habría conversión y yo los sanaría. ¡Dichosos los ojos de ustedes, que ven!; ¡dichosos los oídos de ustedes, que oyen! Yo se lo digo: muchos profetas y muchas personas santas ansiaron ver lo que ustedes están viendo, y no lo vieron; desearon oír lo que ustedes están oyendo, y no lo oyeron. Escuchen ahora la parábola del sembrador: Cuando uno oye la palabra del Reino y no la interioriza, viene el Maligno y le arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Ahí tienen lo que cayó a lo largo del camino. La semilla que cayó en terreno pedregoso, es aquel que oye la Palabra y en seguida la recibe con alegría. En él, sin embargo, no hay raíces, y no dura más que una temporada. Apenas sobreviene alguna contrariedad o persecución por causa de la Palabra, inmediatamente se viene abajo. La semilla que cayó entre cardos, es aquel que oye la Palabra, pero luego las preocupaciones de esta vida y los encantos de las riquezas ahogan esta palabra, y al final no produce fruto. La semilla que cayó en tierra buena, es aquel que oye la Palabra y la comprende. Este ciertamente dará fruto y producirá cien, sesenta o treinta veces más.»
28.Jesucristo continúa anunciando el reino de Dios y curando a los enfermos a través de su Iglesia. En virtud del Espíritu, los Apóstoles continúan el anuncio de Jesús y de su Evangelio.
29. El Evangelio de San Mateo nos relata que después de ejecutar a Jesús como el peor de los delincuentes, José de Arimatea, el amigo rico de Jesucristo pobre, tomó su cuerpo, (destinado a una fosa común), lo envolvió en una sábana limpia y lo colocó en el sepulcro nuevo que se había hecho excavar en la roca. Le pusieron aromas y flores para contrarrestar la corrupción del cuerpo, porque ni sus apóstoles captaron que iría a resucitar de entre los muertos, a pesar de que lo anunció en repetidas ocasiones. Jesucristo entregó la vida cuando quiso, recuperó la vida cuando quiso y resucitó sin corromperse su cuerpo.
30. La Sábana Santa es signo de contradicción. Para los judíos debiera estar enterrada o quemada, ya que según su ley se hizo impura al entrar en contacto con un cuerpo muerto y ensangrentado. Mientras papas y emperadores se esforzaban en poseerla, ha sufrido varios atentados. La Síndone sintetiza toda la Escritura. Es el resumen gráfico del Evangelio, del mensaje de Jesús. Jesucristo es el Evangelio de Dios para el hombre, el contenido de la Sábana Santa es el Evangelio de Jesús, resucitado, para el hombre.
31. Jesús es Dios hecho hombre, por lo tanto, la sangre en la Síndone es humana y divina, sus huellas de la Resurrección son divinas, el mensaje es divino. El mensaje es el que Dios trino quiso comunicarnos para que podamos recordar nuestra salvación, cuánto nos ama, cómo nuestro Señor Jesucristo venció a la muerte y al pecado. La Síndone ilustra y resume en una doble figura toda la Biblia.
32.La Sábana Santa expresa elocuentemente, sin palabras, el amor de Dios por nosotros, para que lo reconozcamos y le correspondamos.
33. A la Sábana Santa de Dios hecho hombre, se le deben reconocer todas las cualidades de una verdadera comunicación interpersonal, como por ejemplo, una función informativa, en cuanto Dios comunica su verdad; una función expresiva, en cuanto Dios hace transparente su modo de pensar, de amar, de obrar; una función vocacional, en cuanto Dios interpela y llama a mirarla, contemplarla, reflexionar, escuchar nuestra voz interior y a dar una respuesta de fe.
34. Cuando Dios se revela, el hombre tiene que responder por la fe». A Él, que manifestándose se da a sí mismo, el hombre se entrega entera y libremente, contemplando y creyendo.
35.En la Sábana Santa, el espíritu de Jesucristo sale amorosamente al encuentro de los hombres para comunicarse con ellos. Su impronta que salió de Él, no volverá a Dios con las manos vacías, sino después de haber hecho lo que Él quería, y haber llevado a cabo lo que le encargó. Is 55,11.
36.Cristo está presente en la Síndone, pues cuando se contempla y medita en la Iglesia, es Su espíritu el que la va descifrando.
37.La Sábana Santa de Jesucristo ha de ser comunicada a todos, ni las barreras de los idiomas ni el analfabetismo son obstáculos insalvables.
38.A Dios hablamos cuando oramos, a Dios escuchamos cuando miramos y meditamos sobre Jesucristo ante la Síndone.
39.Escudriñar y contemplar diario la imagen de la Síndone nos lleva a recordar, vivir y agradecer diario la Resurrección. Del mismo modo nos hace recordar, vivir y agradecer diario todos los sufrimientos de su pasión para redimirnos; nuestros problemas se achican y recibimos luz para resolverlos.
40.No es el hombre quien puede penetrar el misterio de la Sábana Santa, sino que sólo ésta con el Espíritu Santo puede conquistarlo y convertirlo, haciéndole descubrir sus riquezas y sus secretos y abriéndole horizontes con sentido, propuestas de libertad y de plena maduración humana
41.Jesús es signo de contradicción, y todo su Evangelio es una constante ostentación de ello: Concebido en el seno de una virgen, siendo Dios hecho hombre, nació en un establo. No vino para llamar a los buenos, sino para invitar a los pecadores a que se arrepientan. Vino a enseñar y a poner el ejemplo con conductas que nos parecen absurdas según nuestros criterios: Al que te golpea en una mejilla, preséntale también la otra. Al que te arrebata el manto, entrégale también el vestido. Obró milagros: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos se despiertan, y una buena nueva llega a los pobres. Predijo que «El Hijo del Hombre tiene que sufrir mucho y ser rechazado por las autoridades judías, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la Ley. Lo condenarán a muerte, pero tres días después resucitará.» Y lo cumplió. Su enseñanza quedó oculta a los sabios y entendidos y se la ha dado a conocer a los pequeñitos. Jesucristo dijo: ¿Creen ustedes que he venido para establecer la paz en la tierra? Les digo que no; más bien he venido a traer división.
42. Su mensaje divino de amor, grabado en una sábana de lino, continúa la tónica de Dios en su comunicación, inesperada y al estilo de las parábolas A unos se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a otros, no. Sólo si creemos algo podremos reconocerlo. Jesucristo nos asombró: dejó grabado con un conjunto de radiaciones desconocido, encima de los coágulos intactos de su sangre derramada, su mensaje de amor, el reportaje de su pasión y su Resurrección en una sábana mortuoria de lino. También su imagen (parecía imagen, pero no era imagen) en pie, descifrable hasta 1898, cifrada con propiedades de una imagen negativa, información tridimensional sobre su físico, parte de su autoradiografía (de las manos, la cabeza, los dientes, las vértebras), imágenes y granos de polen de las flores de los alrededores de Jerusalén, con las cuales fue sepultado, las huellas de los instrumentos de la pasión; unas huellas de monedas del tiempo de Poncio Pilatos sobre las huellas de los párpados de Jesucristo, huellas de letras y muchas cosas más. Estaba ingrávido. Su cabello y el rostro dan indicios de verticalidad, supuestamente estaba acostado pero parece en pie.
43. Desde aquel día en que Jesús dejó grabada la Síndone ya nada es igual. La Sábana Santa no deja de asombrarnos con novedades insólitas, al mismo tiempo nos sigue revelando detalles desconocidos del Evangelio, de su persona, de su pasión, muerte, sepultura y Resurrección. A pesar de ser un lienzo tan antiguo, en los últimos años hemos ido conociendo de muchos resultados de investigaciones que frecuentemente aparecen en primeras planas de periódicos, otras en eventos notables como: congresos internacionales, exposiciones, declaraciones de personajes famosos en torno a ella. La Sábana Santa y su mensaje de Jesucristo siguen interpelando a los espíritus de propios y extraños.
44. Nuevo, desde el año de 1998, es el estuche con clima regulado por computadora que tiene la Síndone.
45. Nueva, desde el año 2002 es la cubierta que tiene el estuche.
46. Una nueva campaña de estudios directos sobre la Síndone está siendo tratada con diferentes investigadores interesados. Las mejores propuestas serán consideradas por el cardenal custodio Severino Poletto, quien posteriormente las consultará con el Papa Benedicto XVI para la decisión final.
47. Las investigaciones sobre la Síndone han permitido nuevas traducciones de algunos pasajes de la Biblia como el  de la tumba vacía en el Evangelio de San Juan
48. Una serie de nuevos libros sobre la Síndone han sido publicados recientemente.
49. Nueva es la actual apariencia de la Síndone, después de que se le practicó una restauración muy controvertida en el año 2002, durante la cual se le quitaron parches y arrugas, así como mucho material externo, material idóneo para estudiar. (Este material se conserva en 30 diferentes contenedores, lamentablemente se perdió su estratificación y su entorno) Y la Sábana Santa “creció…” con la restauración y se ve más elegante.
50. Nueva es también la tela-de soporte, cosida en el reverso de la Sábana Santa con motivo de la restauración.
51. La Iglesia dio un gran paso. Por primera vez después de 1976 años desde que existe la Sábana Santa, abrió exposiciones permanentes sobre la misma en las dos ciudades más importantes del cristianismo: Jerusalén (donde murió Jesucristo) y Roma (donde vive el Papa).
52. Todos los hombres son, en la intención del Padre, los que se benefician de la redención de Jesús. Todos la necesitan. Quien ha conocido las manifestaciones de este amor tiene que comunicarlo a otros. Nadie es excluido, todos son invitados a recibir el mensaje de este signo. Verán una imagen y se tendrá que ayudarles a interpretarla como un "signo". No se quedarán en la imagen, sino que a través de ella llegarán a Jesús, del que nos dan testimonio los evangelios. Como institución de Él, también es Evangelio ella misma, Evangelio significa “buena nueva”, por el mensaje que proclama, al mismo modo de Jesús: "Conviértanse y tengan fe". Nuestra salvación parece un objeto distante del que se percibe mirando la Sábana Santa, pero la mirada afinada de la fe, divisa una fuerza de regeneración en el sufrimiento mismo: la muerte de Jesús ha sido la vida para el mundo. Es salvación verdadera, única salvación de cualquier forma de mal. Es salvación según el estilo misterioso de Dios, que hace fecunda la muerte y tiene el coraje de pedir al hombre la aceptación de su propia muerte.
53. La buena nueva es Jesucristo, su vida, su pasión, su muerte y Resurrección como el gran misterio de Dios para nuestra salvación. Pero para aprovechar para nuestra vida este, el más grande acontecimiento de toda la historia de la humanidad, necesitamos creer en Jesús. Y la Sábana Santa nos brinda el testimonio histórico más desconcertante que nos hayamos podido imaginar jamás, a casi 2000 años de que sufrió, murió por nosotros y resucitó. Millones y millones de personas no lo pueden creer, muchos ni siquiera se han enterado, de que Dios nos ama tan exageradamente, que envió a su Hijo único para redimirnos.
La Síndone, en unos cinco metros cuadrados de tela de lino, muestra tantos detalles de la persona de Jesucristo, de los castigos y sufrimientos que vivió y aceptó voluntariamente por amor, de cómo murió, de cómo le sepultaron y de cómo resucitó, como no los encontramos en ninguna otra parte.
54.Teniendo fe correspondemos a la gracia de Dios. La fe salva al hombre, restableciéndole en su relación profunda con Dios, consigo mismo y con los demás; y la fe se expresa con el reconocimiento. Quien, como el samaritano curado, sabe dar las gracias, demuestra que no lo considera todo como algo que se le debe, sino como un don que, aunque llegue a través de los hombres o de la naturaleza, en última instancia proviene de Dios. La fe comporta, entonces, la apertura del hombre a la gracia del Señor; reconocer que todo es don, todo es gracia. ¡Qué tesoro se esconde en una pequeña palabra: «gracias»!
Jesús curó diez enfermos de lepra, enfermedad que entonces era considerada como una «impureza contagiosa», que exigía un rito de purificación. En realidad, la lepra que realmente desfigura al hombre y a la sociedad es el pecado. El orgullo y el egoísmo engendran en el espíritu indiferencia, odio y violencia. Sólo Dios, que es Amor, puede curar esta lepra del espíritu, que desfigura el rostro de la humanidad. Al abrir el corazón a Dios, la persona que se convierte es sanada interiormente del mal. «Convertíos y creed en el Evangelio». Jesús hizo esta invitación al inicio de su vida pública, que sigue resonando en la Iglesia
55. Innovemos, revisemos, renovemos nuestra vida con ayuda del mensaje de la Síndone. Los primeros conversos fueron convertidos por un solo hecho histórico (la Resurrección) y una sola doctrina teológica (la Redención).Los "Evangelios" vinieron después, y fueron escritos, no para hacer cristianos, sino para edificar a los cristianos ya hechos. La Síndone forma parte fundamental de aquel hecho histórico de la Resurrección y la Redención y se convirtió en el primer Evangelio, grabado primero con su sangre y luego con su Resurrección ahí, en el ojo del huracán.
La Sábana Santa de Jesucristo muestra la innovación de las relaciones del pueblo hacia su Dios; estimuló el frontalismo, estilo en el arte en el que se presenta frontalmente a Dios o a los dioses de las comunidades cercanas a Jerusalén de aquella época. Antes, en las representaciones los dioses se comunicaban sólo con los jefes y de lado, ahora, después de haber conocido a Jesús, el Dios que habla con el pueblo y cura a los pobres, la gente ganó una nueva actitud hacia Dios por haberle conocido.
La Síndone ayudó a las clarisas capuchinas en 1534 para una nueva comprensión de cuánto había sufridoJesucristo, y por consiguiente cuánto nos amó.Al revisarla y meditar sobre sus heridas cuando le cosieron los remiendos después del incendio que casi la destruyó.
56. Cuando en el año de 2002 retiraron los remiendos de 1534 a la Síndone que existe desde el año 30, nos acordamos del siguiente pasaje del Evangelio: “Nadie remienda un vestido viejo con un pedazo de género nuevo, porque la tela nueva encoge, tira de la tela vieja, y se hace más grande la rotura.
57. Y de este otro pasaje: “Y nadie echa vino nuevoen recipientes de cuero viejos, porque si lo hacen, se reventarán los cueros, el vino se desparramará y los recipientes se estropearán. El vino nuevo se echa en cueros nuevos, y así se conservan bien el vino y los recipientes”. Jesús no es un remiendo a un paño viejo, porque los remiendos en tela vieja abren un hueco peor; Él es vino nuevo y hace falta echarlo en pellejos apropiados. La recepción de Cristo, su estilo y su mensaje reclaman capacidades totalmente nuevas del ser humano: "a vino nuevo, odres nuevos." No se trata simplemente para sus seguidores de cumplir lo establecido, es llenarse de un espíritu nuevo.
La fiesta de bodas de Cristo con la humanidad se celebra con vino nuevo, con el mejor vino, un vino que es su "sangre para la vida del mundo" y que se consagra en cada Eucaristía que se celebra. Vino que reclama odres nuevos, corazones nuevos, mentalidad nueva, capaz de dar a nuestra vida una nueva expresión de alegría y esperanza.
58. También dijo Jesucristo: “Y miren: el que está acostumbrado al (vino) añejo no querrá vino nuevo, sino que dirá: el añejo es el bueno”
59. San Pablo invitaba: “Revístanse, pues, del hombre nuevo, el hombre según Dios que él crea en la verdadera justicia y santidad.” Si Dios creó al hombre según su imagen, quien verdaderamente es tal imagen es Cristo resucitado, vencedor del pecado y de la muerte. Aquí, al igual que en otras partes de la Biblia, el Hombre es a la vez Cristo y la humanidad, y es cada uno de nosotros, con su lugar en el “cuerpo místico”. Todo lo que admiramos en Cristo, también es para nosotros.
San Pablo nos ilustró la meta: “ustedes se despojaron del hombre viejo y de sus vicios y se revistieron del hombre nuevo que no cesa de renovarse a la imagen de su Creador hasta alcanzar el perfecto conocimiento.” Toda persona que está en Cristo es una creación nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha llegado. En primer lugar, porque las barreras que separan a los hombres ya no existen para él, y en segundo lugar, porque quien lo guía no son los deseos humanos sino el Espíritu de Dios que lo recrea a cada momento). Como hombre Nuevo, Cristo hace de los creyentes hombres nuevos, que, por el Espíritu, deben renovar sin cesar su juicio.
60.Jesús, el mediador de la nueva alianza (o nuevo testamento), la selló con su sangre, derramada por los hombres, llevando la sangre que purifica y que clama a Dios con más fuerza que la sangre de Abel.
61. Jesús ha comunicadosu mandamiento nuevo, nuevo en el sentido de que lo vincula a la nueva alianza. El que ama a su hermano permanece en la luz y no hay en él causas de tropiezo. En cambio, quien odia a su hermano está en las tinieblas y camina en tinieblas; y no sabe adónde va, pues las tinieblas lo han cegado.
62. «En verdad te digo que nadie puede ver el Reino de Dios si no nace de nuevo desde arriba.»Es absolutamente necesario nacer de nuevo y reformarnos radicalmente, lo que sólo es posible cuando nos unamos íntima y vitalmente al Verbo de Dios, hecho hombre, y seamos participes de su divina naturaleza, a la que seamos elevados. (Pío XII)
El Espíritu Santo lo realiza en la conversión ó regeneración de todas las personas adultas, ya sea por la palabra predicada, o por alguna otra aplicación de luz y verdad. Creo que como mejor podemos definir el Nuevo Nacimiento, es de la siguiente forma: "El acto por medio del cual el pecador recibe 'vida espiritual' por medio de la gracia soberana de Dios y por obra especial del Espíritu Santo para que pueda entender y discernir las cosas espirituales de Dios."
El Nuevo Nacimiento es parte esencial en la salvación de las personas. Sin este evento tan importante no existe esperanza alguna para salvación. Este acto de regeneración proporciona al recién nacido la capacidad para 'ver' y 'entender' las cosas de Dios. Sin el Nuevo nacimiento nadie sería salvo. La razón por la que la regeneración es tan importante es porque el hombre sin Dios, está muerto en delitos y pecados. Esta muerte separa al hombre de Dios y toda la comunión con Él.
63. Evangelio significa “buena nueva”, anuncio de victoria. Jesús es el cumplimiento de la profecía. Anuncia la buena nueva del reino de Dios; al “evangelizar a los pobres”, quiere significar que el reino está cerca. La salvación se obtiene mediante su vida, muerte y resurrección, de modo que el evangelio es Jesús en persona. El evangelio debe ser proclamado en toda la tierra. Espejo del evangelio llamó Juan Pablo II a la Síndone.
64. Acercarse un poco más a Dios quiere decir estar dispuestos a recomenzar, a una nueva conversión, a una nueva rectificación, a escuchar atentamente sus inspiraciones —los santos deseos que hace brotar en nuestras almas—, y a ponerlos por obra´; en las nuevas situaciones de nuestra vida, prepararnos con un examen hondo, pidiendo ayuda al Señor, para que podamos conocerle mejor y nos conozcamos mejor a nosotros mismos; invocar al Señor, saber oír, haber descubierto lo que va mal, pedir perdón. Hay que estar persuadidos de que Dios nos oye, de que está pendiente de nosotros: así se llenará de paz nuestro corazón.
Pero vivir con Dios es indudablemente correr un riesgo, porque el Señor no se contenta compartiendo: lo quiere todo. Hay que decidirse.
No es lícito vivir manteniendo encendidas esas dos velas que, según el dicho popular, todo hombre se procura: una a San Miguel y otra al diablo. Hay que apagar la vela del diablo. Hemos de consumir nuestra vida haciendo que arda toda entera al servicio del Señor. Si nuestro afán de santidad es sincero, si tenemos la docilidad de ponernos en las manos de Dios, todo irá bien.
Nunca nos desalentemos. Porque Él está siempre dispuesto a darnos su gracia, y, especialmente en este tiempo, la gracia para una nueva conversión, para una mejora de nuestra vida de cristianos. La conversión es desear de una manera diferente y nueva. Por eso, para sus amigos, la conversión del corazón es la primera consecuencia de haber seguido a Jesús y haber creído en Él. Creer en la buena noticia del evangelio supone previamente una ruptura en la geografía de los deseos. Convertir el corazón es cambiar de dios.
65. Jesús no solamente nos dice que lo hagamos nosotros, sino que nos promete hacerlo Él en nuestro corazón. Y por eso nos hemos de preguntar también: ¿y qué es lo que Jesús nos quiere hacer de parte de Dios? Y respondemos: nos quiere regalar, si le dejamos, la posibilidad inaudita de cambiarnos el corazón.
La invitación del Reino es un regalo gratuito. Se trata de estar cerca de Jesús, porque es necesario cambiar el tipo de afecto, aprender desde su amistad una nueva manera de vivir el amor y la entrega. A lo que se nos llama no es a cambiar los objetos de nuestro deseo, sino a cambiar su dirección. No a desear otras cosas, sino de otra manera; no a amar a otra gente, sino a amar de una manera diferente y nueva.
66. Es decirle: “Señor Jesús te abro la puerta de mi corazón” Te proclamo mi único Señor y Salvador. Escribe mi nombre en el libro de la vida. Cambia todo lo que haya que cambiar en mí. Te pido que gobiernes mi vida. Amén
67. El predicador del papa nos escribe: El hombre es como una ciudad invadida por el desierto; Está cerrado en sí mismo, en su egoísmo; es como un castillo con un foso alrededor y los puentes alzados. Peor, el hombre ha complicado sus sendas con el pecado y ahí se ha quedado, seducido, como en un laberinto. Isaías y Juan el Bautista hablan metafóricamente de precipicios, de montes, de pasos tortuosos, de lugares impracticables. Basta con llamar estas cosas por sus verdaderos nombres, que son orgullo, acidia (pereza, descuido o tardanza en las acciones), vejaciones, violencias, codicias, mentiras, hipocresía, impudicias, superficialidades, ebriedades de todo tipo (se puede estar ebrio no sólo de vino o de drogas, sino también de la propia belleza, de la propia inteligencia, o de uno mismo ¡que es la peor ebriedad!). Entonces se percibe inmediatamente que el discurso también es para nosotros; es para cada hombre que en esta situación desea y espera la salvación de Dios.
Enderezar un sendero para el Señor tiene por lo tanto un significado concretísimo: significa emprender la reforma de nuestra vida, convertirse. En sentido moral lo que hay que allanar y los obstáculos que hay que retirar son el orgullo -que lleva a ser despiadado, sin amor hacia los demás--, la injusticia -que engaña al prójimo, tal vez aduciendo pretextos de resarcimiento y de compensación para acallar la conciencia--, por no hablar de rencores, venganzas, traiciones en el amor. Son hondonadas a colmar: la pereza, la acidia, la incapacidad de imponerse un mínimo esfuerzo, todo pecado de omisión.
68. La esperanza es milagrosa: cuando renace en un corazón, todo es diferente, aunque nada haya cambiado. «Los jóvenes se cansan, se fatigan -se lee en Isaías--, los valientes tropiezan y vacilan, mientras que a los que esperan en Yahveh él les renueva el vigor, subirán con alas como de águilas, correrán sin fatigarse y andarán sin cansarse»
69. « ¡Velemos!». Esta palabra de Jesús se encuentra casi siempre dramatizada: no velad, sino despertad, ¡espabilaos del sueño! Del estado de vigilia se pasa al acto de despertarse. Existe en la base la constatación de que en esta vida estamos crónicamente expuestos a recaer en el sueño, o sea, en un estado de suspensión de las facultades, de adormecimiento y de inercia espiritual. Las cosas materiales tienen un efecto narcotizante en el alma. Por eso Jesús recomienda: « ¡Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida!»
Puede servirnos de útil examen de conciencia volver a escuchar la descripción que san Agustín hace de este estado de duermevela en las Confesiones: «El fardo del mundo me oprimía como en un deleitoso sueño; y los pensamientos que de Ti me venían eran como esos intentos por despertar que a veces tenemos y que son vencidos por la pesadez del sueño. Así tenía yo por cierto que es mejor entregarme a tu amor que ceder a mis apetitos; pero si tu amor me atraía no llegaba a vencerme, y el apetito, porque me agradaba, me tenía vencido. No tenía respuesta que darte cuando me decías: "¡Despierta, tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo!". Y mientras tú me rodeabas con la verdad por todas partes y de ella estaba totalmente convencido, no tenía para responderte sino lentas palabras llenas de sueño: "Si, ya voy, ahora voy; pero, ¡aguárdame un poco!". Y mientras tanto pasaba el tiempo»
«Ya es la hora de levantaros del sueño; que la salvación está más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está avanzada; el día se avecina; despojémonos, pues, de las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz. Como en pleno día, procedamos con decoro: nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos; nada de rivalidades y envidias. Revestíos más bien del Señor Jesucristo y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias». Una luz de serenidad atravesó el cuerpo y el alma de Agustín y comprendió que, con la ayuda de Dios, podía vivir casto.
70. La conversión religiosa puede resultar de un proceso prolongado, complejo, que incluye dudas, reflexiones e inquietudes; o bien puede ser un cambio súbito donde el ‘yo’ es transformado radicalmente.
71. Si nos ha hecho bien meditar sobre la comunicación de Dios con los hombres en la Sábana Santa, no lo pensemos dos veces: ¡compartamos nuestra experiencia!

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